miércoles 25 de noviembre de 2009

Try a little tenderness ( Prueba con un poco de ternura )

Try a little tenderness ( Prueba con un poco de ternura )

No da el espacio para enumerar a todos los intérpretes de esta bellisima canción que está entre mis preferidas y que, sin exagerar, será de lo poco que me lleve al nicho o donde vaya yo a parar, y que, de tanto escucharla, estoy seguro, aunque no tenga seguro contra nada me ayudará a caer más suavecito.
Como sea: el negrito Otis Reading, un genio que cantaba mientras te limpiaba los vidrios del coche, la introdujo al mundo- bendito sea!- allá por el 66 y con su swing hace seguramente de esa primera versión de esta leyenda, la más emotiva de todas. Después probó Frank Sinatra-cuando no, ningún bobo-, Janis Joplin, The Commitments, Sam cooke, Rod Stewart y la de este muchacho Michael Buble ( a quien no sabemos bien si envidiamos por su parceria con el cine y el jazz o por tocar, digo ligar con la argenta Lou Lopilato, pero que entre otros tantos éxitos justo ésta canción ni pica entre la popu, pero de eso no nos vamos a asustar. )

No es sólo ponerse sentimental, no, no, no Ella tiene sus problemas y preocupaciones Pero si se le susurran palabras amables Sí Eso ayuda a hacerlos más llevaderos

Me tomo la molestia de escribir esto entonces para insistir una vez más con algo que valga la pena sin ofender a nadie, sólo decir, como dice la letra del tema:


No es sólo ponerse sentimental, no, no, no
Ella tiene sus problemas y preocupaciones
Pero si se le susurran palabras amables

Eso ayuda a hacerlos más llevaderos

Recomiendo ampliamente buscar el video de esta canción en la versión de papá Otis Ridding porque el morocho, como dije, es pura emoción y las imagenes allí refieren a los 60's, acaso otros tiempos donde la gente parecía dejar asomar una nota de rebeldía, de color, o technicolor, o de capacidad de reacción contra ciertas injusticias sociales que nos atañen a todos y que hoy... gracias, nos vemos. Otro día probaré con otro clásico del jazz llamado, mira por donde, tenderly.

La gente es brutal


No es solo que siempre esté vigente, el tango, che, siempre te espera
 
No te cansan los melodramas de la tele, el cine, la radio, no te parece un abuso, una epidemia de absurdos convencionalismos y etiquetas malolientes toda esa parafernalia de historietas de cuarta? Mi consejo reo, si me dejás, es que te levantes temprano, prepares un amargo, le entrés a una caña, pa el despabilo, y te escuchés un gotán como éste que te digo con letra de Discepolin y la voz del Ofe, el zorzal jetón y comprendas de una vez que aunque creas que no es lo tuyo, no te llega, no es tu cultura, el tango ahí te va a esperar.

Acordáte del bla bla bla de Hamlet y el viaje de gala del rey por las tripas de un pordiosero

Nombrame algo decente que haya trascendido de verdad sin el soporte técnico de apoyo, el videíto pajilla, el ciber chusma, el concierto por los pobres del mundo, el discursillo de onda, etc. Parálo, ya que es tan guapo, frente a un Discépolo, un Castillo, un Celedonio Flores, por decirte algo, para hacer buena letra.


La gente es brutal y odia siempre al que sueña, lo burla y con risas despeña su intento mejor

Ya sé, que el indio Solari, el gordo Salinas la rompe, Fernando Cabrera, mas bien. Pero mas allá de lo estrictamente musical, donde habita el sentido común y el resto de los atrofiados sentidos que andan por ahi, colgando, o arroyados como los metros de tripa que te llevan, que te empujan pa aqui y pa allá y consiguen, siempre consiguen saciarse aunque vos... qué era lo que buscabas?
Se sufre aqui y allá, por mas comodaina que estés acordáte del bla bla bla de Hamlet y el viaje de gala del rey por las tripas de un pordiosero y si no te acordás mové el culo, hermano, que es lo único que te llevarás, porque aunque nunca una viola, un bordoneo, unas grappas, un fueye rezongón, ni el Mago de fondo con gastritis o infección urinaria en el ñoba de un bolichón, por más que la pases joya con tus piringundines ya te va a tocar, seee, ya te tocará escarbar a vos, y entonces, de fondo, adiviná, te sonará, te acordarás, te estará esperando el tango.

Las palmeras salvajes

Novela de William Faulkner
 
" volvió a meditar, no en la adaptabilidad de las mujeres a las circunstancias, sino en la habilidad de las mujeres para adaptar lo ilícito, y aun lo criminal, a un molde burgués de decencia."
con traducción de Borges.

El Mal Olor, visto por Faulkner


Bueno, a mi parecer, una de las mejores historias de Faulkner, aunque aqui, se ve bien, hay dos historias marcadamente distintas, que abren y cierran capitulos como puertas que van a un mismo lugar: una experiencia única para el lector incluso del 2009, leyendo este añejo 1939! En lo personal, no dejo de sentir vergüenza por vivir estos años de tantos recursos y tantas toneladas de papel apiladas en las tiendas de naderías, los libros de ahora digo, vamos, cuando se rescata una obra como ésta. Las palmeras susurrantes, siempre allí, ante la perplejidad y la angustia de la experiencia amorosa, la vida siempre como ese trago fuerte, vaya si él lo sabría, y la asediada figura femenina surgiendo siempre de entre las sombras recortadas del punto de vista de una masculinidad azorada, en plena fascinación y en en el trance malinterpretado tantas veces por el lector no avisado. Philippe Sollers lo deja claro en su novela Mujeres, que alude al final de Las Palmeras Salvajes donde, para algunos Borges, por pacato, tradujo Mujeres! donde dice Women shit!
hay un macaco que la protagonista hace con una caja de cigarros y que llama el Mal Olor, una efigie terrible, la figura de un viejo, que pone sobre la chimenea y a la que arroja, ritualmente, un trago de whisky. Otra figura de carne y también masculina se acercará después, atraída, y se la llevara de obsequio. toda la obra de Faulkner despliega el sabio y despiadado mecanismo de ciertos pasajes bíblicos o trágicos-griegos. Inevitable también no pensar que por momentos parece que se está leyendo a Onetti, pero, en fin, qué susurraran hoy las palmeras de Hollywood, filmadas por David Lynch, o las de esos lugares calurosos repletos de cuentas bancarias que mmm huelen mal.

Los idiotas



Otra de Lars Von Trier que apesar de, te dejó picando

"están buscando a su idiota interior. nadie lo va a hacer por ellos. qué sentido tiene una sociedad que se enriquece más y más y no hace más feliz a nadie."
 
Te lo pinto asi: te pasas el dia metido en una oficina de cuarta, cagado de sueño, con resaca, tomando un asqueroso café, manoseando papeles ya lo bastante sucios de cifras y bericuetos de toda calaña que ni el alcohol en gel, en compañia, por decirlo asi, de los jefes de ocasión y sus bestiales monólogos y absurdas gestiones carentes de imaginación o decencia. encima te pagan una miseria y con eso te manejas para probar una vida normal con pinceladas de intenciones de liberación por lo que se ha dado en llamar arte. bueno, si me seguis, ya le sacaste la foto a esto. descubriste que aun en tus modestas creaciones artisticas en grupo o en solitario se articulan también las asquerosas reglas que rechazas en tu vida de AHORA ESTOY HACIENDO ESTO PARA SOBREVIVIR PERO YA VUELVO A LO MIO, que es casi toda tu vida. Entonces te asomas a los centros culturales o los sitios que exhiben y liquidan mercaderia culta al por mayor y menor y te encontrás tapado de manuales y consejos para ser más listo. en fin, pese al dogma y mas allá de la pantalla, acá pasó algo que da cuenta este registro... es una inquietud que vale la pena revisar. y chau.

El cine de Lisandro Alonso

Un crítico de ésos que abundan dijo por ahí: pero ésto no es una película! Tenía razón. El cine de Lisandro Alonso es una experiencia, un intercambio abierto y un continuo planteo

 
Amigos, no todo está perdido! Algunos datos: La libertad, Los muertos, Fantasma y Liverpool. Son las pelis que lleva éste pibe argento, sobreviviendo como sus personajes, también él a la asqueante cultura de su país, farándula de snobs y vidas chatas con pretenciones. Su obra, porque al fin cabe decirlo con justicia, Su Obra, avanza y destaca por encima de toda la basura comercial que hay que soportar.

El ojo de Lisandro Alonso para mostrarnos nuestro sutil contacto con la vida que pasa

Es evidente que a este muchacho no le interesa engancharnos con una historia más o menos creíble, con alguna que otra referencia más o menos explícita y universal que nos identifique en algún punto. Nada de eso. Lisandro Alonso me recordó la sensibilidad de un Horacio Quiroga o un Dostoiesvski, sin exagerar, porque no tuvo miedo en estirar un plano secuencia, imágenes, vamos, sin hablar en términos técnicos, de una impactante atracción, porque allí está todo, y el director nos trasladó su vivencia directa con una realidad que debe ficcionarse para entablar un diálogo directo de la pantalla al espectador.

Filmar la vida que pasa!

Algo osado, verdad, pero este guacho lo consiguió! No descubrió nada, verdad, pero le puso su sello sin duda. Los personajes, naturalmente, no son actores, son, como nosotros, una sombra que pasa sobre un acontecimiento, un registro más de perplejidad, miedo y desamparo que son la vara con la que se mide nuestro pobre tránsito por el mundo, y más pobre si se vive con presunción, egoísmo y arrogancia. Precisamente, es de esta suerte que Lisandro nos acerca a otra posibilidad del hecho estético, más humana, más creíble y más valiosa sin duda. No hay un drama típico de una clase social interpretado por actores que sudan su hipocrecía artística queríendonos hacer creer tal o cual chorrada. Apenas hay diálogos. Es que vos te parás de tal o cual manera para hablar, para pedir algo, para comunicar o vivir algo impostergable? Hay, entonces, un hombre avanzando por la selva a machetazos como lo haría un hombre avanzando por la selva a machetazo limpio. Tiene hambre y debe sobrevivir. Escucha y convive con su entorno en la manera vital de la supervivencia de los que no tienen historia, porque no van al cine a criticar peliculas, por ejemplo. Entonces Lisandro lleva al hombre del interior al cine, al teatro, donde van los actores y la gente que tiene cultura y resulta que allí se cuenta la misma experiencia vital del hombre y su perplejidad frente a determinados códigos impuestos y sobre todo el azoramiento frente a la vida que pasa, tan callando.